El baloncesto nació como solución a la necesidad de realizar alguna actividad deportiva durante el invierno, en la escuela de la YMCA (Young Men Christian Association) de Springfield, Massachusetts. En 1891, James Naismith, profesor de educación física en la escuela, ideó el baloncesto como una actividad recreativa con una pelota basado en trece reglas. El juego se extendió por Estados Unidos, Canadá y el resto del mundo. Muchas de las reglas iniciales se mantienen hasta la actualidad, aunque algunos aspectos del juego tuvieron que modificarse para responder a desarrollos en la técnica de los jugadores y aspectos no previstos en el desarrollo del juego.
En 1891, James intentaba idear un deporte que sus alumnos pudieran jugar bajo techo, pues los duros inviernos en Nueva Inglaterra dificultaban la realización de ejercicio al aire libre. Las actividades de educación física que se practicaban en la época se basaban en los métodos alemanes, monótonos y poco indicados para un grupo de jóvenes llenos de energía. Naismith se inclinaba por un juego de pelota, para motivar mejor a sus alumnos, pero los deportes populares por entonces se caracterizaban predominantemente por el uso de la fuerza o el contacto físico y eran inadecuados para practicarlos en un gimnasio.
El tablero fue diseñado para impedir que los aficionados en la galería donde estaban las cestas, pudieran obstruir el paso del balón. La aparición del tablero a inicios del siglo XX provocó la jugada conocida como rebote, que se ha vuelto esencial en el juego. Las canastas de duraznos se transformaron en aros metálicos con una red impermeable hasta llegar a la malla actual.















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